
Sus cuerpos amalgamados encaran la aventura,
almas que se entrecruzan y mezclan intrépidamente,
la atrevida seducción se apodera lentamente de ellos,
mientras una dulce y sensual pierna rosa su rodilla
invitándolo al paraíso que construye a cada instante.
El imponente bandoneón con voz ronca insinúa el siguiente paso.
Su cintura abraza los instintos que despiertan con su danza.
El marca el camino, el sendero, la llegada a puerto.
Ella con sus ardientes labios rojos obedece
invitándolo nuevamente a bailar otra engreída pieza...
El Ser Bohemio
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