
Le regaló años de ternura a su vida,
entregando a cada paso compañía y confidencia.
Sorteando el peligro que acechaba
y la rutina que entre ellos se instalaba.
Supo brindarse por completa,
nunca manipuló el corazón de quien la amaba.
Perdonó las espinas que clavaron en su alma,
regalándole la vida que de su vientre brotaba,
guardo secretos sin cerrojos, ni cadenas,
y arropaba su cuerpo envolviéndolo en poesía.
Fue feliz a su lado y él lo sabe,
el egoísmo no fue actor ni director.
Se entregaban sonrisas mutuamente
y entendieron que el camino era de a dos.
No quedan más años para regalar armonía,
ni entregar compañía y confidencia.
El tiempo se agotó apresurando su partida,
desolado la llora y guarda recuerdos.
Sabe que jamás podrá desprenderse
del aroma de su esencia, de sus besos.
Cuando salga el sol caminará por las calles dormidas,
recorrerá los bares, el metro, los lagos,
el primer beso, el encuentro, las salidas, sus abrazos.
La suave brisa abrazará su cuerpo anestesiado
y ese será el momento en que sepa que nunca estará solo.
El Ser Bohemio
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